
¿Tu ensayo suena correcto pero no auténtico?
Escribir un ensayo académico puede sentirse como una carrera por cumplir normas, dejando tu voz atrapada entre citas y conectores. Existe una forma de hacer ambas cosas y no fallar en el intento.
Este artículo te guiará con una estrategia clara y te presentará el Método PENSAMIA, el marco de 8 pasos que te ayuda a construir un texto que cumple con los requisitos académicos sin perder lo más valioso: tu pensamiento propio. Si estás preparando tu tesis, un trabajo final, un artículo, un ensayo o simplemente quieres mejorar tu escritura argumentativa, esta guía te va a sostener en cada etapa.
- ¿Tu ensayo suena correcto pero no auténtico?
- ¿Qué es un ensayo académico y por qué importa tu voz?
- Paso 1 – Elige un tema que te movilice
- Paso 2 – Plantea una tesis -idea- clara (y flexible)
- Paso 3 – Estructura tu ensayo sin rigidez
- Paso 4 – Escribe en borrador, no en mármol
- Paso 5 – Revisa con estrategia (y criterio)
- Conclusión
- El próximo paso para la autenticidad: Domina tu Introducción
¿Qué es un ensayo académico y por qué importa tu voz?
Un ensayo académico es una forma de pensamiento estructurado que busca argumentar, analizar o reflexionar sobre un tema específico.
Pero más allá de la estructura, el ensayo es una oportunidad para pensar en voz alta, para conectar ideas y posicionarte frente a un problema. Tu voz no es un adorno: es lo que transforma un texto correcto en un texto memorable.
Paso 1 – Elige un tema que te movilice
Sé que me vas a decir que muchas veces los temas son asignados por un tercero: profesora, mentor, etc. Eso es verdad, pero tu ensayo es único en cuanto al enfoque y la profundidad. Puedes cumplir la consigna sin perderte en el camino.
Antes de escribir, pregúntate:
- ¿Qué me genera curiosidad o incomodidad sobre este tema?
- ¿Qué quiero decir que aún no se ha dicho?
- ¿Qué pregunta me gustaría responder?
Elegir un tema que te movilice emocional o intelectualmente es el primer paso para sostener tu voz durante todo el proceso.
Elegir el foco que quiero dar al tema solicitado también es una oportunidad para mostrar tu voz y sostenerte.
Tu tema es más que una consigna: es el punto de partida emocional e intelectual de tu ensayo.
Elegirlo bien puede marcar la diferencia entre un texto que cumple y uno que transforma.
Tip emocional: Si el tema te hace pensar, ya es buen punto de partida.
Tipos de temas que sostienen tu voz
- Temas personales con implicancia académica
Ej: La escritura como herramienta de creación en contextos educativos. - Temas polémicos que te interpelan
Ej: ¿Debe enseñarse gramática emocional en la universidad? - Temas teóricos que quieres resignificar
Ej: La noción de “objetividad” en la escritura académica.
Este proceso de indagación inicial es exactamente el foco del Paso P (Planificar y Preguntar) del Método PENSAMIA. Una pregunta de valor es el 50% de tu ensayo resuelto.
Recuerda: No hay temas “originales”, hay enfoques auténticos.
Paso 2 – Plantea una tesis -idea- clara (y flexible)
La tesis o idea central del ensayo es la idea más poderosa del ensayo. Esa idea te permitirá argumentar, contraargumentar, ejemplificar, evidenciar. Es una idea que se construye y que no aparecería en los buscadores porque es tu voz la que tensiona esa construcción argumentativa.
Ejemplo tradicional:
“La escritura académica debe ser objetiva y formal.”
→ Correcto, pero impersonal.
Ejemplo con voz propia:
“La escritura académica puede ser emocional sin perder rigurosidad.”
→ Posiciona, interpela, abre diálogo.
Checklist rápida (puedes descargar gratis una checklist que uso con frecuencia aquí).
- ¿Es específica?
- ¿Es debatible?
- ¿Está conectada con tu voz?
- ¿Puedes sostenerla con argumentos y ejemplos?
Ejercicios para elegir tema – tesis:
- Mapa de incomodidades:
Escribe 3 cosas que te incomodan de tu campo de estudio. ¿Puedes convertir alguna en pregunta? - Frase espejo:
Completa: “Quiero escribir sobre ___ porque me importa ___.” - Tesis en borrador:
Escribe 3 versiones de tu tesis. Elige la que más te movilice.
La tesis es tu brújula.
Debe ser clara, debatible y abierta a evolución.
Paso 3 – Estructura tu ensayo sin rigidez
La estructura no debe ser rígida, sino un mapa funcional. Esto es lo que logras con el Paso E (Esquematizar la Estructura) del Método PENSAMIA: un esqueleto flexible pero inexpugnable
La estructura típica de un ensayo es:
- Introducción
- Desarrollo
- Conclusión
Pero si te fijas es la estructura para cualquier texto que escribamos. El quid del ensayo es que cada una de esas partes retome, potencie, amplíe y muestre tu dominio en ese tema y la convicción en tu tesis. Obviamente que cada apartado puede tener los subtítulos que desees, no te enfoques en eso. Normalmente, los ensayos se escriben sin subtítulos visibles aunque nosotros los usemos como la estructura guía.
¿Qué hace potente a cada parte?
- Introducción
Presenta el tema, la tesis y el enfoque. No tiene que ser solemne: puede incluir una pregunta, una anécdota. Puedes descargar una guía gratuita sobre Cómo escribiruna introducción impactante. - Desarrollo
Argumenta, ejemplifica, dialoga con otras voces. Puede tener subtítulos internos (aunque no visibles en el texto final) que te ayuden a organizar ideas. - Conclusión
No es un resumen. Es una reafirmación de tu tesis, una apertura a nuevas preguntas, una forma de cerrar sin clausurar el pensamiento.
Tip estratégico: Usa subtítulos como guía interna, aunque no los muestres.
Tip emocional: Permítete escribir primero el desarrollo si la introducción te bloquea; cerrar con una pregunta si no tienes una conclusión definitiva y dudar: la estructura no es una cárcel, es un mapa.
Tu ensayo puede tener forma sin perder fluidez.
Paso 4 – Escribe en borrador, no en mármol
Debemos permitirnos y darnos el tiempo para escribir. Escribir no nos sale perfecto de una vez nuestras ideas son flexibles y nuestros textos lo reflejan. Cuando deseamos escribir de manera reflexiva nos tenemos que permitir escribir para reescribir y leer para releer, en palabras de Mirás y Solé (1996).
Lo importante es que tu pensamiento fluya. Que las ideas respondan a esa gran tesis que planteas.
Escribir es un proceso, no un producto terminado. Aunque lo sepamos, muchas veces nos exigimos que el primer intento sea perfecto, que cada palabra encaje como si el texto ya estuviera listo para entregar. Pero escribir un ensayo implica permitirse escribir mal, escribir torcido, escribir en voz baja antes de encontrar la forma final.
Ejemplo: abres un documento llamado “ensayo en voz alta” y deja que las ideas salgan sin formato.
Después, puedes copiar, pegar, recortar y reordenar. Pero primero, debemos escribir lo que sale.
Tip emocional: escribe como si nadie fuera a leerlo. Cuando el miedo a la evaluación bloquea el flujo, escribe como si el texto fuera solo para ti.
No intentes resolver todo en una sola escritura. Escribe con un plan que te ordene y organice el texto.
Ejemplo real: cómo fluye un borrador
Supongamos que tu tesis es: “La escritura académica puede ser emocional sin perder rigurosidad.”
Tu borrador podría empezar así: “No sé si esto se puede decir en un ensayo, pero siento que escribir académicamente me aleja de mi voz. ¿Cómo sostener la emoción sin sonar poco seria?”
Esa frase no es “académica”, pero es valiosa: muestra el conflicto, el punto de partida. Después, puedes transformarla en: “Existe una tensión entre la expresión emocional y la exigencia académica. Este ensayo explora cómo sostener ambas dimensiones sin perder rigurosidad.”
Obvio que muchas veces escribimos eso que nos sale del corazón o de la desorientación, pero debes permitir que el borrador se construya de a poco. El borrador te permite pensar antes de pulir.
Escribir en borrador no es escribir mal. Es escribir con libertad.
Es el espacio donde tus ideas respiran, donde tus ideas se prueban, donde el texto se transforma.
No estás fallando si tienes que reescribir: estás pensando.
Tu borrador es un espacio de pensamiento, no de juicio.
Paso 5 – Revisa con estrategia (y criterio)
La revisión es donde tu voz se afina. Muchos creen que escribir bien es hacerlo “de una sola vez”. Pero la verdad es que los mejores textos surgen de leer, detectar errores, mejorar frases, reorganizar ideas y podar lo innecesario. La revisión es tu poder, no un castigo. En el Método PENSAMIA, esto se aborda con el Paso M (Modificar y Medir) y el Paso A (Afinar la Acción), la fase donde el texto deja de ser un borrador y se convierte en un acto de pensamiento final.
William Zinsser (1976) sostenía que la buena escritura es reescritura. Haciendo honor a esa idea, en este capítulo nos enfocaremos en qué revisar y cómo hacerlo sin agobiarnos ni caer en la tentación de entregar el texto “como está”.
Pregúntate:
- ¿Mi tesis sigue clara?
- ¿Cada párrafo aporta algo nuevo?
- ¿Hay frases que suenan vacías?
¿Por dónde comenzar la revisión de un ensayo? No hay una única respuesta ni un solo camino. Todo dependerá de tu comodidad al revisar ciertos aspectos primero y otros después. Mi sugerencia: revisar por capas. Como quien pela una cebolla o afina una melodía, iremos paso a paso, desde lo más estructural hasta lo más sutil.

En esta revisión por capas se trata de ir por la capa que nos haga sentir más cómodas o la que nos genere menos rechazo. Muchas veces escucho a mis estudiantes afirmar que «no tuvieron tiempo de revisar» y, justamente, es la etapa más importante. No tratemos de revisar todos los aspectos del texto en un único momento, no podremos hacerlo porque nuestra memoria le da prioridad a unos aspectos sobre otros. ¿Por qué tratamos de hacerlo todo al mismo tiempo?
Revisar no es buscar errores: es buscar posibilidades de decir mejor lo que ya quieres decir.
Conclusión
Escribir un ensayo académico no es una tortura de normas; es un ejercicio de pensamiento. Cuando eliges un tema que te moviliza (Paso P), formulas una tesis clara, y te permites escribir en borrador (Paso M), tu voz se vuelve el hilo conductor del texto.
La estructura te acompaña, pero solo el rigor del Paso M (Modificar) y el Paso A (Afinar) garantizarán que tu trabajo esté listo para ser evaluado.
El próximo paso para la autenticidad: Domina tu Introducción
El secreto para un ensayo que convence reside en la apertura: la introducción debe capturar al lector y presentar tu tesis sin titubeos.
Por eso, la etapa más crítica es el Paso I (Introducir e Integrar) del Método PENSAMIA.
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¿Tienes dudas o quieres compartir tu experiencia? Te leo en los comentarios.

