
Escribir en la Universidad no es solo escribir capítulos
Cuando pensamos en escribir en la universidad, la imagen mental suele ser casi siempre la misma: una persona sentada frente a un documento de Word, con el cursor parpadeando, intentando «rellenar» páginas hasta completar un capítulo, una tesis, un artículo; es decir, tratando de escribir distintos géneros.
Sin embargo, esta visión es precisamente la que alimenta el bloqueo en la escritura académica. Creemos que si no estamos produciendo párrafos nuevos, no estamos trabajando. Esta idea —tan extendida como dañina— deja fuera el 80% del esfuerzo real que implica una tesis, un ensayo o un artículo científico.
La realidad es cruda: escribir una tesis no es solo escribir. Confundir la «redacción» con la «escritura» es la fuente principal de la culpa, la sensación de no avanzar y esos cronogramas perfectos que terminan guardados en un cajón porque la realidad nunca los alcanza.
- Escribir en la Universidad no es solo escribir capítulos
- ¿Por qué creemos que escribir es solo redactar capítulos?
- El trabajo invisible: lo que nadie te dice de escribir en la universidad
- Investigación y escritura: un proceso inseparable
- Repensar la planificación académica
- ¿Y la Inteligencia Artificial?
- Cierre
- ¿Quieres seguir aprendiendo sobre escritura académica?
¿Por qué creemos que escribir es solo redactar capítulos?
El problema tiene un origen institucional. Vivimos en modelos académicos productivistas donde el avance se mide exclusivamente por entregables visibles. Si no hay un borrador en la bandeja de entrada del tutor, parece que el tesista no ha hecho nada. SI no hay una lista de artículos en prensa parece que el investigador no está aportando nada.
Esta «cultura del capítulo terminado» ignora que el proceso de escritura académica es, por naturaleza, caótico y no lineal. Todo lo que no deja una huella inmediata en el conteo de palabras —como leer, diseñar, idear, descartar ideas o simplemente pensar— queda fuera del reconocimiento, lo que genera una autoexigencia tóxica.
El trabajo invisible: lo que nadie te dice de escribir en la universidad
Para recuperar la cordura (y el ritmo), es vital entender que el trabajo intelectual ocurre en etapas que no siempre terminan en el archivo final:
1. Escribir es también leer y releer
Es una de las frases que más me encanta de dos estudiosas de las literacidades Mirás y Solé. Ellas afirman que la escritura es un ida y vuelta entre leer, escribir, releer y reescribir de manera recursiva. Las lecturas exploratorias y aquellas que te obligan a cambiar tu pregunta de investigación son parte del texto, aunque no aparezcan citadas. Las notas marginales y los resúmenes son los cimientos invisibles de tu tesis.
2. Pensar sin escribir no es tiempo perdido
La madurez conceptual requiere silencio. Esos momentos en los que «conectas los puntos» mientras caminas o descansas son pausas productivas. Sin ellas, el texto carece de profundidad. Cuando en medio de la noche despertamos con ideas de cómo conectar las categorías o por qué no hago X pregunta en la entrevista son el insumo real y más productivo que 1000 palabras.
3. Escribir y borrar: la parte necesaria del proceso
Gran parte de la escritura ocurre antes —y después— del texto que finalmente entregas. Borrar un párrafo que no funciona no es retroceder; es refinar tu pensamiento. Borrar es lo normal, abandonar ideas es lo ideal, reconfigurar el texto y reescribirlo es lo normal. Naturalicemos la reescritura como una posibilidad real de pensar y escribir.
Escribir en la academia no es solo producir texto; es una herramienta de pensamiento donde investigar y escribir son procesos inseparables.
Investigación y escritura: un proceso inseparable
A menudo cometemos el error de pensar: «Primero investigo y luego escribo». Error. La investigación y escritura académica se alimentan mutuamente en un proceso iterativo. Escribes para entender qué has investigado y lo que escribes te dicta qué nuevas lecturas necesitas. Si separas estas etapas, el bloqueo está garantizado.
¿Qué pasa cuando reducimos la escritura a «entregables»?
Si bien sabemos que la escritura nos ayuda a pensar. También sabemos que cuando caemos en la trampa de medir el avance solo por capítulos terminados, aparecen las patologías del tesista:
- Planes que no se cumplen: Porque no contemplaron el tiempo de la vida real ni el trabajo ni el proceso mismo de investigar.
- Culpa constante: Por «perder el tiempo» leyendo algo que al final no usaste.
- Bloqueo: El miedo a que lo que escribas no sea «la versión final».
- Uso instrumental de la IA: Se usa la IA para «rellenar espacio» sin criterio crítico, perdiendo la esencia del pensamiento propio.
Repensar la planificación académica
Planificar no es imponer un ritmo ideal inspirado en la productividad de una fábrica de tornillos; es diseñar un marco que haga posible la escritura real. Una buena planificación debe contemplar las reescrituras, los días de «solo lectura» y, por supuesto, la vida fuera de la tesis.
👉En este artículo «Por qué la planificación de la tesis te bloquea» puedes leer algunas ideas reales sobre lo que significa planificar.
¿Y la Inteligencia Artificial?
En este contexto, la IA puede ser una aliada para los «procesos invisibles o mecánicos» (como hacer búsquedas, resumir miles de PDFs o estructurar ideas), pero jamás reemplaza el pensamiento. Si la usas solo para producir texto rápido y cumplir con un capítulo, estás engañándote y cayendo en la lógica del productivismo con textos «perfectos» que conducen a nuevos bloqueos. La IA ayuda a procesar grandes cantidades de datos, pero tú eres quien debe conducir el proceso de pensamiento y argumentación.
En estos artículos puedes tener algunas otras pistas de qué hablamos cuando estamos remitiendo a la IA en la escritura y por qué es importantítisimo citar adecuadamente para no cometer faltas que pueden ser sancionadas.
👉«Cómo citar herramientas de IA».
Cierre
Reconoce el proceso para liberar la escritura.
Escribir en la universidad es un proceso complejo, discontinuo y profundamente intelectual. No eres una máquina de redactar; eres una persona investigando. Reconocer el trabajo invisible no te hace menos rigurosa o riguroso: te vuelve más consciente de cómo piensas.
¿Estás escribiendo una tesis y sentís que tu planificación no se sostiene en la vida real?
Estoy desarrollando un mini curso llamado Planificar la tesis sin autoengañarte, donde trabajo paso a paso cómo construir un plan de escritura viable, ajustado a tu tiempo real y a tu contexto académico.
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Sobre la autora:
PhD. Jusmeidy Zambrano Doctora en Educación, investigadora y fundadora de Pensamia. Su misión es transformar la relación que estudiantes, docentes e investigadores tienen con la escritura, ayudándoles a convertir ideas complejas en textos genuinos, claros y con voz propia. Con una trayectoria avalada por numerosas publicaciones científicas, ha guiado a cientos de profesionales a superar bloqueos y a proyectar su verdadero potencial académico.


